Lodos y calefacciónDesfangador magnético o tratamiento permanente: qué hace cada uno
Los dos se instalan en el retorno y los dos prometen un circuito limpio, pero no resuelven lo mismo. Uno captura partículas; el otro actúa sobre su capacidad de adherirse. Comparamos alcance, mantenimiento, efecto sobre el depósito existente y en qué casos tiene sentido montar los dos.

Los dos equipos se montan en el mismo sitio, en el retorno del circuito antes de la caldera, y los dos se venden con la misma promesa: un circuito limpio. Pero atacan el problema en momentos distintos. Un desfangador magnético captura las partículas ferrosas que ya circulan por el agua. Un tratamiento físico permanente actúa sobre la capacidad de esas partículas para adherirse, e incluye efecto curativo sobre lo que ya está depositado en las paredes.
Dicho de forma directa: uno recoge, el otro impide que se pegue y despega lo pegado. No son sustitutos exactos, y entender la diferencia evita comprar dos veces la misma función o dejar el problema a medias.
| Desfangador magnético | Tratamiento físico DS-i | |
|---|---|---|
| Qué hace | Retiene partículas ferrosas en circulación | Mantiene las partículas en estado no adherente |
| Actúa sobre el depósito ya adherido | No | Sí, efecto curativo progresivo |
| Partículas no ferrosas | Captura limitada | Actúa igual sobre biofilm y no ferrosos |
| Consumo | Ninguno | Ninguno |
| Mantenimiento | Purga periódica del vaso obligatoria | Purga inicial y alguna puntual al principio |
| Pérdida de carga | Apreciable, y crece al ensuciarse | Reducida y estable |
| Efecto si no se purga | Se satura y deja de retener | Sigue actuando |
| Vida útil | Depende del imán y de las juntas | Cuerpo macizo de inox 316L, sin partes móviles |
| Consumibles | Ninguno | Ninguno |
Qué hace un desfangador magnético, y dónde está su límite
Un desfangador es un vaso intercalado en el retorno con un imán potente en su interior. El agua reduce la velocidad al entrar, las partículas más pesadas decantan y las ferrosas quedan atrapadas por el campo magnético. En cada mantenimiento se purga el vaso y se retira lo acumulado.
Es un dispositivo útil y bien resuelto. Sus límites son tres, y todos importan a la hora de decidir:
- No evita que el lodo se genere. Captura lo que ya se ha formado y ya circula. La corrosión sigue produciendo magnetita al mismo ritmo.
- No actúa sobre lo que está adherido. El depósito pegado al fondo de un radiador o tapizando el interior de un intercambiador no circula, así que nunca llega al filtro.
- Depende de que alguien lo purgue. Un desfangador saturado deja de retener y además añade pérdida de carga. En instalaciones sin contrato de mantenimiento, es fácil que lleve años sin abrirse.
Qué hace un tratamiento físico permanente
El DS-i actúa sobre el fluido a su paso, por la misma vía física que el antical: vórtice, aceleración Venturi y ondas sonicofísicas de baja frecuencia. El resultado es que las partículas en suspensión quedan en un estado en el que no se adhieren a las paredes de las tuberías ni a los componentes del circuito. Deja de haber depósito nuevo. Y las mismas ondas van fragmentando el depósito que ya existía, que se desprende de forma progresiva y se evacua en las purgas.
El desprendimiento es gradual por diseño, no por lentitud: se busca que los depósitos se suelten en partículas finas y no en placas capaces de obstruir una válvula termostática o un intercambiador aguas abajo. En un circuito muy deteriorado el proceso puede llevar varios meses.
El equipo no consume nada: ni electricidad, ni agua, ni consumibles. La propia energía hidráulica del circuito activa el mecanismo interno.
Retener o impedir que se adhiera: por qué no es lo mismo
La distinción parece sutil y decide el resultado. Un filtro trabaja aguas abajo del problema: espera a que la partícula exista, se desprenda y pase por su vaso. Un tratamiento permanente trabaja sobre la condición que hace que la partícula se pegue, así que actúa en todo el circuito a la vez, incluidas las zonas por las que el agua pasa despacio y de las que nunca se arrastraría nada hacia el filtro.
| Situación | Desfangador | Tratamiento permanente |
|---|---|---|
| Partícula suelta circulando | La retiene | La mantiene suelta y se evacua en la purga |
| Lodo adherido en el fondo de un radiador | No lo alcanza | Lo va fragmentando |
| Biofilm en suelo radiante a baja temperatura | Sin efecto apreciable | Actúa sobre él |
| Intercambiador ya tapizado | No lo alcanza | Lo limpia de forma progresiva |
| Circuito recién lavado | Mantiene la limpieza si se purga | Mantiene la limpieza sin intervención |
¿Y el lavado químico? ¿Y el inhibidor?
El lavado químico es una operación curativa puntual: vaciar, hacer circular un desincrustante y dispersante, aclarar y volver a llenar. Deja el circuito limpio ese día y es la mejor forma de partir de cero cuando el estado es muy malo. No previene nada: sin una medida permanente detrás, el circuito vuelve al punto de partida.
El inhibidor de corrosión sí es preventivo, pero funciona solo mientras la concentración se mantenga. Cada vaciado parcial, cada reposición de agua y cada intervención la diluyen, así que exige control periódico y redosificación. Además genera una dependencia de producto que en instalación industrial se convierte en una partida de gasto y en una gestión de residuos.
¿Tiene sentido montar los dos?
Sí, en dos situaciones concretas. La primera, en un circuito muy deteriorado durante la fase de limpieza: mientras el DS-i va desprendiendo el depósito acumulado, un desfangador recoge parte de ese material y reduce la frecuencia de purga necesaria. La segunda, en instalaciones grandes en las que el volumen de material desprendido durante los primeros meses justifica un punto de captura.
En una instalación doméstica en buen estado, montar los dos es redundante. La secuencia razonable es lavado químico si hace falta, tratamiento permanente después, y desfangador solo si el caso lo pide.
Gama DS-i por calibre
| Referencia | Conexión | Diámetro nominal | Caudal máximo | Montaje |
|---|---|---|---|---|
| DS-i20 | ¾″ | DN20 | 1,2 m³/h | Rosca hembra |
| DS-i25 | 1″ | DN25 | 4,4 m³/h | Rosca hembra |
| DS-i32 | 1″¼ | DN32 | 5,7 m³/h | Rosca hembra |
| DS-i40 | 1″½ | DN40 | 9,5 m³/h | Rosca hembra |
| DS-i50 | 2″ | DN50 | 17,5 m³/h | Rosca hembra |
| DS-i65 | 2″½ | DN65 | 29 m³/h | Brida PN16 |
| DS-i80 | 3″ | DN80 | 41,8 m³/h | Brida PN16 |
| DS-i100 | 4″ | DN100 | 91 m³/h | Brida PN16 |
| DS-i150 | 6″ | DN150 | 300 m³/h | Brida PN16 |
| DS-i200 | 8″ | DN200 | 510 m³/h | Brida PN16 |
Datos de las fichas técnicas oficiales. Para la mayoría de casos residenciales y de edificio, los calibres de rosca cubren la instalación completa; industria y district heating pasan a montaje por brida.
El equipo se instala en el retorno, antes de la caldera o del generador, con tramo recto antes y después y sin soldar sobre el cuerpo. Los detalles de montaje y los síntomas que justifican intervenir están en Lodos en circuitos cerrados.
Preguntas frecuentes
¿Puedo quitar el desfangador si instalo un DS-i?
Técnicamente sí, aunque lo prudente es mantenerlo durante la fase de limpieza del circuito, que es cuando más material se desprende, y decidir después. Si se mantiene, hay que seguir purgándolo: un desfangador saturado añade pérdida de carga sin aportar nada.
¿El DS-i necesita que el circuito esté limpio para funcionar?
No, funciona igualmente en un circuito sucio. Lo que cambia es el plazo: cuanto peor sea el estado de partida, más tarda el efecto curativo en apreciarse. En circuitos muy deteriorados, un lavado químico previo acorta mucho el proceso.
¿Qué pasa con las partículas que no son ferrosas?
Es una de las diferencias importantes. Un desfangador magnético está optimizado para retener hierro; el biofilm bacteriano y las partículas de cobre o aluminio se le escapan en buena medida. El tratamiento físico actúa sobre la adherencia con independencia de la naturaleza de la partícula.
¿Sirve para instalaciones industriales?
Sí, y es donde más se nota el valor. Los circuitos son mayores, el coste del mantenimiento químico es elevado y las paradas de producción por avería de circuito son caras. Eliminar biocidas, anticorrosivos y gestión de residuos tiene un impacto directo en la explotación.
¿Importa el material de las tuberías del circuito?
No. El equipo actúa sobre el fluido, no sobre la pared, así que es compatible con acero negro, cobre, multicapa y polipropileno. En circuitos de calefacción antiguos, donde conviven varios materiales, es una ventaja práctica.
Sobre este artículo
Redactado por el equipo técnico de DRAGEAU Ibérica a partir de las fichas técnicas de la gama, de los certificados de producto y de la experiencia de instalación en España, Portugal y Andorra. Los rangos y estimaciones se señalan como tales en el texto.
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